Plan B
Aparte
de ser una comedia llena de lugares comunes y predecible, Plan B
(The backup plan) es una película que nos debe decir mucho a
nosotros como cristianos, puesto que plantea, por no decir promueve, de forma edulcolorada, muchos dilemas éticos y morales que
van contra las enseñanzas basadas en el Evangelio.
¿A
qué me refiero? En primer lugar, a la inseminación artificial. Al
respecto, la Iglesia Católica dice: ¿Por qué son inmorales la
inseminación y la fecundación artificial? La inseminación y
la fecundación artificial son inmorales, porque disocian la
procreación del acto conyugal con el que los esposos se entregan
mutuamente, instaurando así un dominio de la técnica sobre el
origen y sobre el destino de la persona humana.
Además,
la inseminación y la fecundación heterólogas, mediante el recurso
a técnicas que implican a una persona extraña a la pareja conyugal,
lesionan el derecho del hijo a nacer de un padre y de una madre
conocidos por él, ligados entre sí por matrimonio y poseedores
exclusivos del derecho a llegar a ser padre y madre solamente el uno
a través del otro (Compendio
del CEC nº 499, y
Catecismo de la
Iglesia Católica
nº 2373-2377). 500.
¿Cómo
ha de ser considerado un hijo? El hijo es un don de Dios, el don
más grande (Compendio CEC
nº 500, CEC
nº 2378).
Añade
también el Catecismo: Estas prácticas dañan el derecho del
hijo a nacer de un padre y de una madre que lo sean tanto desde el
punto de vista biológico como jurídico. También son reprobables
las prácticas que separan el acto unitivo del procreativo mediante
técnicas de laboratorio, como la inseminación y la fecundación
artificial homóloga, de forma que el hijo aparece más como el
resultado de un acto técnico, que como el fruto natural del acto
humano de donación plena y total de los esposos.
Evitar
el recurso a las diversas formas de la llamada procreación asistida,
la cual sustituye el acto conyugal, significa respetar -tanto en los
mismos padres como en los hijos que pretenden generar- la dignidad
integral de la persona humana. Son lícitos, en cambio, los medios
que se configuran como ayuda al acto conyugal o en orden a lograr sus
efectos (Compendio
CEC nº 235).
Con
toques de comedia romántica establece la historia de una mujer que
decide acudir a la inseminación artificial para, egoístamente, dar
vida a un ser que de más sentido a su vida. Eso porque aún no ha
conseguido al hombre que colme sus expectativas, justo hasta el día
en que se aplica el procedimiento, cuando este hombre milagrosamente
aparece en su vida. Hay también un grupo de apoyo de “madres
solteras”, que ayudan a estas mujeres a realizarse sin la presencia
de un marido.
Un
cristiano sabe bien que, la vida es algo más que “nacer, crecer,
reproducirse y morir”, puesto que hay bacterias, es decir,
organismos inferiores a una célula en composición, que también
hacen la misma clase de funciones. Un cristiano verdadero valora la
vida de un hijo como fruto del amor de una unión conyugal o de un
acto de adopción.
Esta
clase de comedias es bastante esquemática, una mujer solitaria que
en un momento de su vida conoce a un hombre que de alguna manera
irrumpe y le cambia sus planes, pero que se muestra especial y muy
galante, y viven situaciones divertidas y bochornosas. Luego llega un
momento en el cual hay una separación por alguna clase de
malentendido y luego terminan uniéndose a último momento cuando el
malentendido se aclarara de una forma graciosa, y viven felices para
siempre, como en los cuentos de hada, muy al estilo Corín Tellado.
No
tiene nada nuevo que aportar, es una comedia muy al estilo
norteamericano. Se me hizo lenta en su ritmo, tal vez por ser tan
predecible. No me pareció tan graciosa como la pintaban, y va en
contra de muchas creencias cristianas. Usted decide si desea verla o
no.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar / periodista, crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital,
de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en junio de 2010

No hay comentarios:
Publicar un comentario