Rescate en el metro 123
Debo
comenzar por decir que, en el caso de Jhon Travolta, tenía tiempo
sin hacer buenas películas, tal como Kevin Bacon (o Kevin Tocineta,
como le digo yo), que resultan ser actores reconocidos y recordados
pero que tienen largos períodos sin pegar en una buena.
Rescate
en el metro 123 (The Taking of Pelham 1 2 3), es una película
de acción y suspenso casi en tiempo real, cuyo mayor enganche es
precisamente, que todos los que actúan deben hacerlo bajo presión,
así que la línea in crescendo es bastante bien lograda.
Es
interesante el planteamiento, ¿qué pasaría en tu vida si un día
alguien rompiese tu rutina y te pusiese en la situación de tomar
decisiones que comprometen la vida de otros? Y eso se plantea en
medio del trasfondo de los oscuros propósitos de los secuestradores,
los cuales se van aclarando cuando se desarrolla la trama.
Otro
mensaje a tomar en cuenta, es el que constantemente repetía el
negociador de la policía, no caer en el juego del otro, no permitir
que te saque de tu centro, algo bastante difícil de hacer en
momentos de presión.
La
trama plantea un punto que considero nos llama a una reflexión como
católicos y como cristianos, y es que, tal y como lo decía San
Vicente de Lerins: El diablo también cita las escrituras para su
conveniencia. Y en el caso de la película: El protagonista le
dice, como información importante a la gente especializada en
negociación, que creía que el perpetrador principal es católico,
porque habla de términos que sólo usan los católicos. Se debe
aclarar en este punto que, no por el hecho de conocer los términos
del catolicismo, o la Biblia de cabo a rabo se es católico, si el
perpetrador fuese un verdadero católico, no habría siquiera pensado
en el robo.
En
dado caso, se hablaría de un hombre que conoce muy superficialmente
nuestra religión, que es lo que pasa con la mayoría de los que se
cambian al protestantismo, que no conocen a su madre, la Iglesia
Católica a plenitud, ni han tenido (en muchos casos por dejadez de
sus propios hermanos en la fe) un encuentro personal con Cristo en la
Iglesia, ni conocen el por qué de ser católico
Otro
elemento destacable es el juego de apariencias: un hombre que en el
principio de la película tiene una facha estereotipo de pandillero,
resulta ser un hombre altamente profesional, y otro que es, en
apariencia honesto, resulta admitiendo que cometió un error, por
aparentemente justificables razones, de esos que rompen la delgada
línea entre lo que nos hace cuestionables, y mancha para siempre
nuestra reputación, y destruyen lo que nos hace ser ejemplares para
muchos.
Se
plantea también la necesidad de dar a alguien la oportunidad de
redimirse por haber actuado bien, luego de un error, el final, que
por supuesto no le contaré, deja sobreentendido que sí lo logró.
Otra
cosa que hace salir de la línea común de las películas sobre
grandes asaltos es, como ya le comenté, la forma de perpetrar el
crimen, el motivo de fondo, que contiene un grado de crítica social
acerca de cómo están interrelacionados los hechos que cometemos y
cómo pueden ocasionar reacciones tales como terminar siendo un circo
que genere dividendos en negocios de dinero, y popularidad en la
política. Tampoco nos hacen sentir ninguna clase de complicidad con
los perpetradores o nos resaltan su astucia. Considero entonces, que
es una de las películas de Travolta que logran redimir su carrera, y
que resultan una opción buena para ir a entretenerse, no para
desestresarse yendo a verlas.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar
Periodista/Crítico
de cine
Publicado inicialmente en la revista católica Familia Cristiana, Digital de octubre de 2009

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