Sector 9
(Discritct 9)
Es
uno de los guiones más novedosos y raros que he visto: Había visto
sólo cinco minutos y pensé que me cansaría verla, pero ya estaba
en el cine apertrechado con las cotufas y mi refresco así que debía
continuar para corroborar mi primera impresión, de hecho, empezaba a
pensar la frase para destrozarla.
Luego
la película comenzó a interesarme, lo primero que debo decir es que
la unión entre documental y film me encantó. Lo segundo es que, el
cine de ciencia ficción ha utilizado el tema alienígena siempre de
perspectivas de amenaza o peligro para los humanos como en “Día de
la independencia”, “La guerra de los mundos” y otros más
benignos como “E.
T.: El extraterrestre”.
La
clave del éxito de Sector 9 (District 9) está en su propuesta un
poco más innovadora con respecto al tema: Aquí, ya no se pregunta
¿que nos harán si llegan? sino ¿qué hacemos con ellos?
Porque la historia de la cinta se sitúa en Johannesburgo en 2001,
retrospectiva con la que explican la llegada de una nave alienígena
a la ciudad Sudafricana en una situación muy irregular. Después de
dos décadas de haber realizado su primer contacto, los
extraterrestres, conviven en verdaderos guetos ideados por el hombre
para mantenerlos controlados a cargo de la M.N.U. o Multi-Naciones
Unidas.
Además,
la película presenta como tema central la marginación. No por
casualidad se desarrolla en Sudáfrica, uno
de los continentes con realidades políticas más complejas y donde
se padece más notoriamente la discriminación de quienes son
diferentes.
Expone
los problemas de convivencia entre los recién llegados y los que ya
estaban allí. Critica a quienes pretenden sacar tajada de una
situación injusta sin ningún tipo de escrúpulos morales y da mucho
que pensar sobre el racismo.
Sector
9 muestra que los que antes fueron marginados, como la mayoría negra
sudafricana, no son desgraciadamente inmunes al peligro de
convertirse a su vez en racistas.
A estas nuevas víctimas
a las que se les da no sólo forma, sino voz y presencia, sobre todo
en la figura del alien co-protagonista, Christopher, y su hijo; y en
donde jamás un efecto especial había sido tan emocionante, al punto
de llegar a ser capaz de transmitir tantas sensaciones al espectador,
como los alienígenas de
"Sector
9".
Desde
la butaca, uno es perfectamente capaz de ponerse en la desdichada
piel de Cristopher, ser que sólo quiere escapar del infierno en el
que vive y proteger a su hijo, de sentir su dolor cuando comprende
qué es lo que están haciendo con sus congéneres, de compartir su
rabia hacia quienes les maltratan y humillan. Es algo totalmente
impresionante.
Una
evolución importante la muestra el coprotagonista humano Wikus
van der Merwe,
quien empieza siendo un frívolo espectador que se cree bueno, y por
eso juzga e interviene desde afuera la realidad que se vive en el
sector mientras busca al mismo tiempo protagonismo en la escena, y
luego termina padeciendo la cruda realidad de los marginados y viendo
cómo se va perdiendo todo lo que ama. De marginador pasa a
marginado.
Es
una película que cuestiona, que mueve fibras, es para ir a verla en
familia y discutirla, para escucharse mutuamente e intercambiar
impresiones, sobre todo en la época actual en la que muchos están
padeciendo el ser víctimas de etiquetas y están siendo sometidos a
soluciones externas, sin ser tomados en cuenta para el cambio. La
recomiendo a ojos cerrados.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar
Periodista/Crítico
de cine
Publicada inicialmente en octubre de 2009 en la revista católica Familia Cristiana, Digital

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