sábado, 18 de abril de 2020

Sector 9

Sector 9

(Discritct 9)

Es uno de los guiones más novedosos y raros que he visto: Había visto sólo cinco minutos y pensé que me cansaría verla, pero ya estaba en el cine apertrechado con las cotufas y mi refresco así que debía continuar para corroborar mi primera impresión, de hecho, empezaba a pensar la frase para destrozarla.
Luego la película comenzó a interesarme, lo primero que debo decir es que la unión entre documental y film me encantó. Lo segundo es que, el cine de ciencia ficción ha utilizado el tema alienígena siempre de perspectivas de amenaza o peligro para los humanos como en “Día de la independencia”, “La guerra de los mundos” y otros más benignos como “E. T.: El extraterrestre”.
La clave del éxito de Sector 9 (District 9) está en su propuesta un poco más innovadora con respecto al tema: Aquí, ya no se pregunta ¿que nos harán si llegan? sino ¿qué hacemos con ellos? Porque la historia de la cinta se sitúa en Johannesburgo en 2001, retrospectiva con la que explican la llegada de una nave alienígena a la ciudad Sudafricana en una situación muy irregular. Después de dos décadas de haber realizado su primer contacto, los extraterrestres, conviven en verdaderos guetos ideados por el hombre para mantenerlos controlados a cargo de la M.N.U. o Multi-Naciones Unidas.
Además, la película presenta como tema central la marginación. No por casualidad se desarrolla en Sudáfrica, uno de los continentes con realidades políticas más complejas y donde se padece más notoriamente la discriminación de quienes son diferentes.
Expone los problemas de convivencia entre los recién llegados y los que ya estaban allí. Critica a quienes pretenden sacar tajada de una situación injusta sin ningún tipo de escrúpulos morales y da mucho que pensar sobre el racismo.
Sector 9 muestra que los que antes fueron marginados, como la mayoría negra sudafricana, no son desgraciadamente inmunes al peligro de convertirse a su vez en racistas. A estas nuevas víctimas a las que se les da no sólo forma, sino voz y presencia, sobre todo en la figura del alien co-protagonista, Christopher, y su hijo; y en donde jamás un efecto especial había sido tan emocionante, al punto de llegar a ser capaz de transmitir tantas sensaciones al espectador, como los alienígenas de "Sector 9".
Desde la butaca, uno es perfectamente capaz de ponerse en la desdichada piel de Cristopher, ser que sólo quiere escapar del infierno en el que vive y proteger a su hijo, de sentir su dolor cuando comprende qué es lo que están haciendo con sus congéneres, de compartir su rabia hacia quienes les maltratan y humillan. Es algo totalmente impresionante.
Una evolución importante la muestra el coprotagonista humano Wikus van der Merwe, quien empieza siendo un frívolo espectador que se cree bueno, y por eso juzga e interviene desde afuera la realidad que se vive en el sector mientras busca al mismo tiempo protagonismo en la escena, y luego termina padeciendo la cruda realidad de los marginados y viendo cómo se va perdiendo todo lo que ama. De marginador pasa a marginado.
Es una película que cuestiona, que mueve fibras, es para ir a verla en familia y discutirla, para escucharse mutuamente e intercambiar impresiones, sobre todo en la época actual en la que muchos están padeciendo el ser víctimas de etiquetas y están siendo sometidos a soluciones externas, sin ser tomados en cuenta para el cambio. La recomiendo a ojos cerrados.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar
Periodista/Crítico de cine


Publicada inicialmente en octubre de 2009 en la revista católica Familia Cristiana, Digital 

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