Un
documental producido para la pantalla grande habla bien sobre el
sacerdocio y sorprendentemente se ha vuelto un éxito de taquilla.
Al
sacerdote español P. Pablo Rodríguez Prieto le apasionaba el
montañismo. A sus 42 años, sólo le faltaba una cima por
conquistar. Tras dirigir un retiro espiritual de una semana para las
monjas cictercenses, emprendió con un grupo de amigos el ascenso a
la cumbre del Moncayo. Al conquistar la difícil cumbre, llamó desde
su teléfono móvil a sus padres y les dijo con emoción "He
conquistado la cima". Fueron estas sus últimas palabras. En el
descenso sufrió un accidente y perdió la vida.
Sin
embargo, como todos los hombres santos de Dios, tras su muerte el P.
Pablo Rodríguez está más vivo que nunca. Y es que su historia ha
sido llevada a la pantalla por el director español Juan Manuel
Cotelo en la forma de un documental, y contra todo pronóstico para
quienes saben de cine comercial, la cinta, titulada adecuadamente "La
Ultima Cima" se ha convertido en sus pocas semanas de exhibición
un éxito de taquilla en los cines de España.
Nadie
esperaría que una película que habla bien de los sacerdotes capte
la atención de católicos y no creyentes de una forma tan
arrolladora. Con solamente dos copias exhibiéndose, el día de su
estreno se convirtió en la película que más ingresos recaudó por
copia en España superando por mucho a "Sex in the City"
que ocupó el segundo lugar.
A
tres semanas de su estreno, son 77 las salas que exhiben el filme.
Muchas de ellas han reducido el número de funciones de las películas
actuales en 3-D para dar lugar a más funciones de "La Última
Cima" y dar cabida así al gran número de asistentes que se
interesan en la vida de este joven sacerdote.
Cotelo
dice que la sinopsis más adecuada de "La Última Cima" es
la siguiente: "Un... buen... cura..."
Todo
comenzó cuando el cineasta Juan Manuel Cotelo fue invitado por un
amigo a una conferencia que dictaría el P. Pablo Domínguez. Con
reticencia, Cotelo acompañó a su amigo. Para su sorpresa, quedó
cautivado por el P. Pablo. Su retórica aguda e intelectual además
de amena y amable lo dejaron prendado y al final de la
presentación Cotelo se acercó a saludar al padre personalmente.
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El
P. Pablo con su característica amabilidad le ofreció "Si te
puedo ayudar en algo, pídemelo".
Juan
Manuel Cotelo salió de la conferencia con la convicción -o mejor,
con el deseo- de que se volverían a encontrar. Sin embargo, pocos
días después, viendo el noticiario en la TV, Cotelo se quedó frío
al enterarse de que el P. Pablo Domínguez había fallecido en un
accidente de montaña.
El
P. Pablo era un sacerdote joven y apasionado. Contaba apenas 42 años.
Y como siempre que muere alguien joven y apasionado, asaltan la mente
preguntas que quedan sin respuesta y que siempre se resumen en una
sola: ¿Por qué? Hay veces en que esta pregunta encuentra su
respuesta cuando es cambiada por esta otra: "¿Para qué?".
Esto es lo que habría de descubrir Juan Manuel Cotelo, pero todavía
faltaba un poco.
Consternado,
Cotelo investigó acerca del funeral del P. Pablo. ¡Cuál sería su
sorpresa al ver que hubo 3,000 personas presentes así como 26
obispos! Este P. Pablo Domínguez debía ser alguien mucho más
importante que el sacerdote de la retórica cautivante. Había que
investigar y llegar al fondo.
Juan
Manuel Cotelo recuerda que le advirtieron sobre el riesgo de hablar
bien de un sacerdote. Crucificar en los medios a un sacerdote es algo
que vende y por lo cual se pueden ganar premios. En cambio, hablar
bien en los medios de un sacerdote es razón suficiente para ser uno
mismo crucificado por los medios. Pero había que tomar el riesgo.
Cotelo
se encontraba con una historia cada vez más fascinante al realizar
su investigación y entrevistarse con un sinnúmero de personas que
conocieron de cerca al P. Pablo. Algunos sus alumnos, otros sus
compañeros, otros, los más, afectados de manera positiva en su vida
y en su fe al haber tenido contacto con el P. Pablo.
Conocer
la historia del P. Pablo provocaba que sus prejuicios acerca del
sacerdocio se fueran desmoronando. No solamente el P. Pablo Domínguez
había sido un gran sacerdote. Cotelo fue descubriendo cómo en
realidad, son muchísimos los buenos sacerdotes. Esto iba reanimando
su vida de fe que cobraba bríos inusitados. Lo que Juan Manuel
Cotelo descubrió no podía guardárselo para él solo. Había que
compartirlo. Tenía que contarlo. Y para un cineasta, la mejor manera
de contar lo que había descubierto era un documental.
Fue
así que surgió "La Última Cima". Se estrenó el 4 de
junio con dos copias solamente pero fue la cinta con los mayores
ingresos por copia en España dejando muy atrás a "Sex in the
City" en segundo lugar.
El
público comenzó a pedir "La Última Cima" cada vez más y
las salas de cine han tenido que reducir el número de funciones de
las populares películas 3-D para dar cabida a más presentaciones de
“La Ultima Cima”. El interés sigue creciendo. Interés de
propios y extraños. Creyentes y no creyentes acuden al cine
intrigados por la película. Casi todos salen fascinados y corren la
voz. El P. Pablo Domínguez murió al descender del Moncayo apenas el
año pasado. Hoy, gracias a la producción de Juan Manuel Cotelo,
está más vivo que nunca. Será por eso que como refiere el
cineasta, "Hay quienes creen que el P. Pablo está vivo
todavía".
Pablo
Domínguez Prieto nació en Madrid, el 3 de julio de 1966. Fue
sacerdote diocesano, teólogo y filósofo. Escribió cuatro libros
y fue decano de la Facultad de Teología San Dámaso de Madrid.
Murió en un accidente escalando el Moncayo en febrero de 2009. Su
vida ha sido llevada a la pantalla grande en el documental "La
Última Cima" dirigido por Juan Manuel Cotelo.
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Siendo
seminarista, Pablo estudió en San Dámaso entre 1984 y 1989, y se
ordenó como presbítero en 1991. Más adelante, continuó sus
estudios en filosofía en la Universidad de Münster, en la
Universidad Pontificia Comillas y en la Universidad Complutense de la
cual fue también capellán. Obtuvo su Doctorado en Filosofía de la
Complutense.
Posteriormente
dio clases de Filosofía Sistemática en San Dámaso desde 1998. Fue
también profesor huésped en varias universidades, como la de Alcalá
de Henares, la Facultad de Teología del Callao en el Perú y el
Seminario Internacional Redemptoris Mater de Ámsterdam.
Como
filósofo y teólogo, el P. Pablo impartió numerosos cursos y
conferencias. Escribió además varios artículos y publicó algunos
libros, entre los que destacan:
- Indeterminación y Verdad (1995)
- Teoría del Contorno Lógico (1999)
- Concepción de la Polivalencia Lógica en la Escuela de Varsovia (2001)
El
P. Pablo Domínguez fue además miembro del consejo de redacción de
la revista "Communio" y de la "Revista Española de
Teología", así como colaborador del programa "La Linterna
de la Iglesia" en la cadena Cope.
El
P. Pablo era un aficionado empedernido al montañismo. Uno de sus
máximos placeres en la vida era celebrar la Eucaristía en las
cumbres que conquistaba. Allá arriba se sentía más cerca de Dios.
Curiosamente desde muy joven, presentía que moriría siendo todavía
joven y estaba convencido de que habría de morir en las montañas.
Así, junto con un grupo de amigos el P. Pablo se lanzó a conquistar
la cumbre del Moncayo.
El
reto era difícil. Por ello, el grupo entero ascendió pero la
mayoría prefirió no arriesgarse a llegar a la cumbre. El 16 de
febrero de 2009, el P. Pablo continuó el ascenso junto a la
montañista y profesora Sara de Jesús Gómez, de la Universidad
Francisco de Vitoria mientras el grupo los esperaba más abajo.
Juntos llegaron a la cumbre. Desde ahí el P. Pablo llamó a sus
padres con su teléfono móvil para decirles "He conquistado la
cima". Fueron estas las últimas palabras registradas del P.
Pablo Domínguez. Al descender, él y la profesora Sara sufrieron un
accidente y perdieron la vida. El P. Pablo tenía solamente 42 años
de edad.
Pocos
días antes de su accidente, tuvo la oportunidad de entrevistarse con
S.S. el Papa Benedicto XVI. La semana anterior a su muerte, dirigió
un retiro espiritual para las monjas cistercenses. Las meditaciones
que dirigió el P. Pablo durante este retiro fueron recogidas en el
libro "Hasta la Cumbre". Se considera éste su «testamento
espiritual».
Mauricio
I. Pérez Militia Immaculatae
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Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital,
de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en agosto de 2010

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