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Anunciada
con bombos y platillos, con una larga campaña que hablaba de
impresionantes efectos especiales, jamás antes vistos creó una
expectativa inmensa, así que, esta vez fui con la determinación de
ser inclemente al analizarla, y si me decepcionaba, ser
extremadamente duro. No puedo decir que cambió mi mida, pero sí que
me gustó, y mucho.
Empiezo
por decir, que, a pesar de haberla visto en su versión normal y no
en 3D, es visualmente impactante. La mezcla fisionómica entre los
indígenas norteamericanos y los africanos es interesante. Los
paisajes un tanto psicodélicos son geniales, y la forma sutil de
justificar las escenas, con las características de la naturaleza,
para sorprender luego al espectador, también.
Por
una casualidad del destino fui a verla con un sociólogo que conozco,
y él dejó escapar esta frase que me interesa retratar: “Me gusta
porque trató el tema del etnocentrismo”, es decir, según lo que
averigüé luego en la Wikipedia: acto de ver y analizar al mundo
de acuerdo con los parámetros de la cultura propia. El etnocentrismo
suele implicar la creencia de que la propia raza o grupo étnico sea
la más importante, o que algunos o todos los aspectos de la cultura
propia sean superiores a los de otras.
Aclarado
ya lo que es el “etnocentrismo” podemos decir que es el mensaje
principal de la trama, y la necesidad de entender y respetar al otro
y lo que este considera como sagrado. El respeto por la naturaleza,
el valor que tiene para los nativos de cualquier pueblo, la necesidad
de preservarla por encima de cualquier interés económico, estuvo
también presente.
Otra
frase que me gustó fue la siguiente: “A los ecónomos no les gusta
que se hable de atropellos, pero les gusta menos un informe en
números rojos”. Lo cual habla de los siempre poderosos intereses
que hacen que se cometan muchísimas injusticias que muchas veces no
salen nunca a la luz pública.
En
la película se presenta a los nativos de “Pandora” (los Na'vi)
como unos seres espirituales, en especial conexión con su naturaleza
circundante, y es debido a esta “espiritualidad” ritualmente
hablando muy parecida a la de los indígenas y al vudú, es como
ellos pueden entrar en contacto con su diosa madre, la naturaleza de
aquél planeta, y esta, en diferentes momentos, asume un rol
participativo dentro de la trama.
En
medio de las invocaciones, las plegarias Na'vi son atendidas de una u
otra forma, en especial en un momento difícil, y luego de haber sido
víctimas de un ataque dirigido a desmoralizarlos. Ellos, a pesar de
su debilidad, supieron invocar a su diosa y ella les ofreció una
ayuda. Es un poderoso mensaje para quienes nos hacemos llamar
cristianos, y que, al momento de vernos sumidos en las dificultades,
terminamos dejando a un lado a Dios, simplemente porque no nos
complace tal como se lo pedimos.
Y
como dice el dicho “a veces la realidad supera a la ficción”
conviene entonces, recordar, como cristianos, que aún en la
actualidad se siguen viendo tragedias como estas, con personajes
reales, de carne y hueso como nosotros, y que necesitan siempre de
alguien que les haga conocer a Cristo y su mensaje, para que puedan
sobrevivir como pueblo y tener un mejor futuro.
Vaya
entonces a verla, y recuerde, dura casi tres horas, así que, tenga
esto en cuenta por si tiene alguna clase de compromiso posterior.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicada inicialmente en la revista católica Familia Cristiana, Digital, de la Sociedad de San Pablo de Venezuela, en enero de 2010 y publicado también en http://historico.cpalsj.org/avatar-en-cartelera/

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