sábado, 18 de abril de 2020

Alvin y las Ardillas 2


Álvin y las Ardillas 2


Empiezo por decir que no había visto, ni he visto hasta el momento de empezar a escribir estas líneas la parte uno, es decir, que estaba descontextualizado y que por lo tanto debía echar mano de lo que recuerdo eran las caricaturas que alguna vez vi. Pero me encantó, y lo mejor es que puede verse sin necesidad de haber visto la primera.
No es una trama original en ninguno de sus planteamientos, pero tiene sus valores, y promueve pequeñas enseñanzas. Una de ellas, y la que me pareció central, es cuando las ardillas protagonistas pierden una competencia de canto ante sus coprotagonistas, y lo hacen porque Álvin, la figura central no estuvo a tiempo. Una de sus competidoras le manifiesta: “No me gustó ganar de esa manera”, lo cual habla del deseo de ganar las cosas limpiamente y con un concurso verdadero.
Se plantea el valor de la confianza, cuando esta se ve quebrantada por la mentira de alguien a quien se toma como una referencia de lo bueno, y se cree que es correcto lo que este dice, sin escuchar a la otra parte, y la necesidad de sentirse en familia, de sentirse a gusto en ella siendo leales a sus miembros.
La vanidad, y el deseo de protagonizar a cuesta de dejar a un lado seres queridos y traicionar la lealtad al otro está también presente, como una enseñanza de maduración y valoración de lo verdaderamente correcto. Es claro que, siendo una película norteamericana “estudiantil, o escolar”, contenga estereotipos y posturas de popularidad y deseo de agradar; de rudas bromas y absurdas tradiciones “uniformantes” que muestran el rechazo al que es diferente, tímido o poco dado a encajar anulándose a sí mismo como persona.
Algo que sigo detestando, y que por lo tanto sigo comentando, es mi desagrado por el uso de expresiones mexicanas en los doblajes, al punto de ser a veces extremadamente localistas en su uso, la pérdida de la búsqueda de un lenguaje medio universal o de la neutralidad expresiva, por usos lingüísticos que a veces suenan cacofónicos y vulgares.
Es una película de humor ligero, ingenuo y chispeante, vale la pena ir a verla en familia y comentarla, le aseguro que, a pesar de que que no ofrece nada original, sí le proporcionará un rato entretenido para desestresarse con su familia.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar
Periodista / Crítico de cine
Publicada inicialmente en la revista católica Familia Cristiana, Digital, en enero de 2010

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