Álvin y las Ardillas 2
Empiezo por decir que no había visto, ni he visto hasta el momento
de empezar a escribir estas líneas la parte uno, es decir, que
estaba descontextualizado y que por lo tanto debía echar mano de lo
que recuerdo eran las caricaturas que alguna vez vi. Pero me encantó,
y lo mejor es que puede verse sin necesidad de haber visto la
primera.
No
es una trama original en ninguno de sus planteamientos, pero tiene
sus valores, y promueve pequeñas enseñanzas. Una de ellas, y la que
me pareció central, es cuando las ardillas protagonistas pierden una
competencia de canto ante sus coprotagonistas, y lo hacen porque
Álvin, la figura central no estuvo a tiempo. Una de sus competidoras
le manifiesta: “No me gustó ganar de esa manera”, lo cual habla
del deseo de ganar las cosas limpiamente y con un concurso verdadero.
Se
plantea el valor de la confianza, cuando esta se ve quebrantada por
la mentira de alguien a quien se toma como una referencia de lo
bueno, y se cree que es correcto lo que este dice, sin escuchar a la
otra parte, y la necesidad de sentirse en familia, de sentirse a
gusto en ella siendo leales a sus miembros.
La
vanidad, y el deseo de protagonizar a cuesta de dejar a un lado seres
queridos y traicionar la lealtad al otro está también presente,
como una enseñanza de maduración y valoración de lo verdaderamente
correcto. Es claro que, siendo una película norteamericana
“estudiantil, o escolar”, contenga estereotipos y posturas de
popularidad y deseo de agradar; de rudas bromas y absurdas
tradiciones “uniformantes” que muestran el rechazo al que es
diferente, tímido o poco dado a encajar anulándose a sí mismo como
persona.
Algo
que sigo detestando, y que por lo tanto sigo comentando, es mi
desagrado por el uso de expresiones mexicanas en los doblajes, al
punto de ser a veces extremadamente localistas en su uso, la pérdida
de la búsqueda de un lenguaje medio universal o de la neutralidad
expresiva, por usos lingüísticos que a veces suenan cacofónicos y
vulgares.
Es
una película de humor ligero, ingenuo y chispeante, vale la pena ir
a verla en familia y comentarla, le aseguro que, a pesar de que que
no ofrece nada original, sí le proporcionará un rato entretenido
para desestresarse con su familia.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar
Periodista
/ Crítico de cine
Publicada inicialmente en la revista católica Familia Cristiana, Digital, en enero de 2010

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