sábado, 18 de abril de 2020

2012 “Fuimos advertidos”


2012
“Fuimos advertidos”


Nunca he sabido qué componente genético tenemos que nos hace gustar de las cosas que nos atemorizan. Desde un principio se anunciaba que, una producción así, con unos trailers tan visualmente impactantes iba a ser algo que valdría la pena ver, y para mí, la valió.
2012 se mete con el principal de nuestros temores, con aquel que nos hace ver la vida de una manera distinta, puesto que nos hace ver directamente la trascendencia de nuestras acciones: El fin del mundo, el día que vendrá en el momento menos pensado por nosotros, y nos hará ver cuán vanas o trascendentes son nuestras acciones.
En este caso, el planteamiento lo hace basándose en dos cosas que abiertamente van contra dos afirmaciones cristianas presentes en la Biblia:
  • El mensaje de que el mundo tiene fecha final establecida o calculable humanamente :
Por tanto, estén despiertos, porque no saben el día ni la hora. (Mateo 25, 13).
Por lo que se refiere a ese Día y cuándo vendrá, no lo sabe nadie, ni los ángeles en el Cielo, ni el Hijo, sino solamente el Padre. Estén preparados y vigilando, porque no saben cuándo llegará ese momento (Marcos 13, 32).
La segunda que el final del mundo será una especie de segundo Diluvio Universal:
Dios dijo a Noé y a sus hijos: «Miren, voy a hacer una alianza con ustedes y con sus descendientes después de ustedes; y también con todos los seres vivientes que están con ustedes: aves, animales domésticos, y fieras salvajes, en una palabra, con todas las bestias de la tierra que han salido del arca.
El pacto que contraigo con ustedes es que, en adelante, ningún ser viviente morirá por las aguas de un diluvio, ni habrá nunca más diluvio que destruya la tierra.»
Y Dios dijo: «Esta es la señal de la alianza que establezco entre ustedes y yo, y con todo animal viviente que esté con ustedes, por todas las generaciones que han de venir: Pongo mi arco en las nubes para que sea una señal de mi alianza con toda la tierra.
Cuando yo cubra de nubes la tierra y aparezca el arco en las nubes, me acordaré de mi alianza con ustedes y con toda criatura que tiene vida, y nunca más habrá aguas diluviales para acabar con toda carne. (Génesis 9, 8-15)
Es claro que mi intención no es caer en dogmatismos, y entender que “se trata de una película”, pero, como cristianos hemos venido siendo víctimas de toda una avalancha de “ficciones”, es bueno entonces que usemos esa clase de oportunidades para recordar las bases de nuestras creencias y darnos una oportunidad de conocer los límites de nuestro conocimiento sobre Dios.
Así que, como dije en el párrafo inicial, 2012 es una visualmente espectacular historia sobre la lucha de un escritor de novelas de ficción para recuperar y salvar a su familia en medio del caos personal, en medio de la cual se plantean todos los esfuerzos humanos que hacen los distintos Estados del mundo, en colaboración con el sector privado, para lograr evadirse del desastre con vida.
Como segunda trama, el esfuerzo de un ingeniero en geología, el primero en dar la voz de alerta sobre el desastre que se avecina, para hacer que los preparativos para la inminente e inevitable venida del desastre sean lo más “humanos” posibles.
Este ingeniero termina dándose cuenta de que, quien coordina la operación junto con él está siendo demasiado “selectivo” (al estilo “nazi”, según mi apreciación) en sus prácticas. Y es ahí donde empiezan a plantearse los cuestionamientos éticos sobre el procedimiento que se llevó a cabo y sobre cuán humanos somos, tomando también en cuenta la clara brecha entre pobres y ricos, entre quienes sirven y son servidos.
Es una película para ver y cuestionar, para analizar críticamente, y en profundidad, sobre todo, entre nosotros los cristianos, acerca de todos los planteamientos éticos que allí se presentan, sobre algunas supuestas actitudes “nobles” y otras “no tan nobles” que se deslizan en la trama. Es para estar pendiente de sus diálogos y comentar las frases puestas en boca de los diferentes personajes.
En esta época navideña, sería excelente replantearnos el sentido de la vida y de la navidad, aún más con tramas como estas, que tienen que movernos, necesariamente, a hacer una reflexión sobre nuestro lado humano y cristiano.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicada inicialmente en diciembre de 2009, para la revista Familia Cristiana, Digital. 



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