sábado, 18 de abril de 2020

La princesa y el Sapo


La princesa y el Sapo


De nuevo Disney hace de las suyas y demuestra el por qué es el gran monstruo del entretenimiento en el mundo, nos muestra esta vez “La princesa sapo”, una historia que se destaca por volver a las raíces de la producción de los grandes clásicos animados, es decir, conservar el toque dado por la animación hecha con dibujos a mano, y con ello nos muestra una historia visualmente hermosa e impactante.
La princesa y el Sapo es una historia sumamente interesante, y da pie para muchas cosas para que el espectador pueda discutir en familia y profundizar en ellas. Y digo da pie, porque, considero que por el hecho de tener tanta mezcla de elementos presentes, entre ellos el mágico-esotérico, y lo fantasioso, eso podría prestarse para erradas interpretaciones de lo que se debe hacer para buscar el bien.
Me refiero, principalmente al hecho de que, si no se discute bien la forma como está presente la magia en este relato, podría quedar el ambiguo mensaje acerca de combatir el fuego con el fuego a la hora de invocar poderes oscuros y desconocidos para obtener la solución a los problemas. Considero que este es el peligro principal en esta trama, repito, si no se discute bien. Otro elemento a tener en cuenta es ¿quién es la persona con capacidad de celebrar un matrimonio? ¿Bajo cuál rito? ¿Quién es el que realmente une a alguien con otro cuando este se casa?
Aparte de lo anteriormente mencionado, hay muchísimos elementos en el mensaje que destacan, y que son excelentes a la hora de promover o inculcar valores:
  • La codicia, y el hecho de llegar a traicionar al otro, vender el alma, invocar fuerzas oscuras para lograr obtener dinero, versus el trabajo honrado y la importancia de obtener lo que se tiene de manera honesta y sin perder el amor de la gente que nos rodea.
  • El hecho de nacer en un ambiente donde se tiene todo, en oposición a otro donde se tiene que trabajar por lo que se quiere.
  • La diferencia entre “querer” y “necesitar”, reflexión sumamente interesante.
  • El cómo tratamos al otro es decir, a nuestros “inferiores” en jerarquía, y a nuestros iguales.
  • El amor al trabajo.
  • La capacidad de soñar, mantenerse firmes para lograr un sueño, y de saber renunciar a él si es necesario.
  • La arrogancia y la humildad.
  • El amor, la capacidad de amar aunque parezca un imposible, y de dar la vida por quien se ama.
  • El uso del vudú y las fuerzas oscuras.
Todos estos valores expuestos en la trama en medio de muchas escenas sumamente graciosas y expuestos a través de muy bien concebidos personajes secundarios, que de verdad hacen que nuestro niño interior salga y se divierta, algo tan necesario en estas épocas.
Recomiendo verla, tiene todos los elementos para convertirse en otro clásico de Disney, pero estando atentos a poder dar una explicación clara acerca de la magia.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista.
Publicado inicialmente para la revista católica  Familia Cristiana, Digital. En diciembre de 2009

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