sábado, 18 de abril de 2020

Destino final “descansa en pedazos”


Destino final
“descansa en pedazos”

La gente que deja de creer en Dios
o en la bondad
nunca deja de creer en el Diablo,
no sé por qué.
No; sé muy bien por qué,
el mal siempre es posible,
mientras que la bondad es
eternamente difícil.
Anne Rice
(Entrevista con el Vampiro)
Destino final es una de esas que el cine termina por llamar “película de culto”, es decir, aquél tipo de película que logra imponerse en el cine y logra tener una larga serie de seguidores, quienes siguen la trama y siempre están a la espera de más, también es una película que sabe explotar muy bien el deseo del público de ser sorprendido y el temor a la muerte.
Quisiera decir que hay algo nuevo en esta última producción, pero no lo hay (tal vez la posibilidad de verla en tercera dimensión 3D), es la misma trama con el mismo hilo conductor: un grupo de amigos que asisten a un determinado evento, en medio de los cuales una persona tiene una visión premonitoria extremadamente real acerca de lo que va a pasar, y termina advirtiendo a quienes lo acompañan del suceso para que, en medio de discusiones acerca se su supuesta locura, salgan momentos antes de que lo trágicamente previsto por esta persona acontezca y ellos se salven.
Luego de que se “salvan”, la persona que ha visto la premonición se da cuenta de que su supuesta “segunda oportunidad” es un simple retraso de los planes de “la muerte” quien actúa a lo largo de la película como una fuerza maligna que acosa a quienes debían morir en el orden que debieron haber muerto en el incidente del cual se “salvaron”.
Entonces todo se va desarrollando en una secuencia fatal y determinista en la cual los protagonistas tratan de “romper la secuencia” que tiene la muerte establecida para así “salvarse” de morir haciendo que la muerte cambie de planes. Digo fatal y determinista puesto que, todo termina por convertirse en una serie de intentos frustrados por salvar a quienes encabezan la lista, los cuales terminan, momentos antes de ser advertidos, muriendo trágicamente en sádicamente realistas, por sus efectos especiales, formas.
Tampoco entiendo la fijación, o el fetichismo, del director con el hecho de que alguna mujer, preferiblemente rubia, termine exhibiendo sus senos en alguna parte de la película. No quiero caer en puritanismos, pero me da curiosidad el origen de tal clase de “firmas” en cada una de las películas. Imagino que, viéndola en 3ra dimensión es más "impactante".
Hay otro asunto que siempre me ha llamado la atención: Jamás se comenta en la película algún detalle sobre acudir a alguna clase de creencia religiosa, salvo la superstición, para tratar de escapar de esa manera de la muerte, o por lo menos, de “morir en paz” y la indolencia, rayana con lo egoísta de los que aún no han muerto.
¿Qué podría decir un cristiano al respecto?
El primer encuentro sería con algunas verdades bíblicas:
¿Permite Dios las muertes sin sentido?: ¿Creen ustedes que me gusta la muerte del malvado? dice Yavé. Lo que me agrada es que renuncie a su mal comportamiento y así viva (Ezequiel 18, 23).
Los cristianos no temen a la muerte: Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte una ganancia. (Filipenses 1, 21).
¿Se puede escapar de la muerte física?:
...porque me sacaste de la muerte; no dejaste que diera un paso en falso. En presencia de Dios seguiré caminando a la luz de los vivos (Salmo 56, 14).
Pero a mí Dios me rescatará, y me sacará de las garras de la muerte (Salmo 49, 16).
¿Qué debe hacer un cristiano para salvarse de la muerte?: Así, pues, si hay una muerte para el pecado que es para siempre, también hay un vivir que es vivir para Dios. (Romanos 6, 10).
Si viven según la carne, necesariamente morirán; más bien den muerte a las obras del cuerpo mediante el espíritu, y vivirán. (Romanos 8, 13).
También les recomiendo consultar: Heb. 16, 31, 2Cor 4, 12, Rom. 14, 8, Si 1, 13; 41, 53; 4, 28, Ap. 21, 4. Prov. 24, 11, Jer 21, 8, 1Sam 2, 6, ya sea como simple ejercicio de cultura general, o para poder dar una esperanza en medio de esta inyección de pesimismo en las vulnerables mentes de nuestros adolescentes, quienes se cuentan entre los más fieles seguidores de esta clase de sagas.
No soy de los que recomienda no ver una película, pero tal y como dije en mi crítica a la película Zamora, es mejor que espere a que salga en televisión para que luego usted tenga la opción de cambiar de canal si de verdad siente el deseo de hacerlo.

Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine 
Publicada inicialmente en la revista católica Familia Cristiana, Digital, en diciembre de 2009 

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