Destino final
“descansa en
pedazos”
La
gente que deja de creer en Dios
o
en la bondad
nunca
deja de creer en el Diablo,
no
sé por qué.
No;
sé muy bien por qué,
el
mal siempre es posible,
mientras que la bondad es
eternamente
difícil.
Anne
Rice
(Entrevista con el Vampiro)
Destino
final es una de esas que el cine termina por llamar “película de
culto”, es decir, aquél tipo de película que logra imponerse en
el cine y logra tener una larga serie de seguidores, quienes siguen
la trama y siempre están a la espera de más, también es una
película que sabe explotar muy bien el deseo del público de ser
sorprendido y el temor a la muerte.
Quisiera
decir que hay algo nuevo en esta última producción, pero no lo hay
(tal vez la posibilidad de verla en tercera dimensión 3D),
es la misma trama con el mismo hilo conductor: un grupo de amigos
que asisten a un determinado evento, en medio de los cuales una
persona tiene una visión premonitoria extremadamente real acerca de
lo que va a pasar, y termina advirtiendo a quienes lo acompañan del
suceso para que, en medio de discusiones acerca se su supuesta
locura, salgan momentos antes de que lo trágicamente previsto por
esta persona acontezca y ellos se salven.
Luego
de que se “salvan”, la persona que ha visto la premonición se da
cuenta de que su supuesta “segunda oportunidad” es un simple
retraso de los planes de “la muerte” quien actúa a lo largo de
la película como una fuerza maligna que acosa a quienes debían
morir en el orden que debieron haber muerto en el incidente del cual
se “salvaron”.
Entonces
todo se va desarrollando en una secuencia fatal y determinista en la
cual los protagonistas tratan de “romper la secuencia” que tiene
la muerte establecida para así “salvarse” de morir haciendo que
la muerte cambie de planes. Digo fatal y determinista puesto que,
todo termina por convertirse en una serie de intentos frustrados por
salvar a quienes encabezan la lista, los cuales terminan, momentos
antes de ser advertidos, muriendo trágicamente en sádicamente
realistas, por sus efectos especiales, formas.
Tampoco
entiendo la fijación, o el fetichismo, del director con el hecho de
que alguna mujer, preferiblemente rubia, termine exhibiendo sus senos
en alguna parte de la película. No quiero caer en puritanismos, pero
me da curiosidad el origen de tal clase de “firmas” en cada una
de las películas. Imagino que, viéndola en 3ra dimensión es más "impactante".
Hay
otro asunto que siempre me ha llamado la atención: Jamás se comenta
en la película algún detalle sobre acudir a alguna clase de
creencia religiosa, salvo la superstición, para tratar de escapar de
esa manera de la muerte, o por lo menos, de “morir en paz” y la
indolencia, rayana con lo egoísta de los que aún no han muerto.
¿Qué
podría decir un cristiano al respecto?
El
primer encuentro sería con algunas verdades bíblicas:
¿Permite
Dios las muertes sin sentido?: ¿Creen ustedes que me gusta la
muerte del malvado? dice Yavé. Lo que me agrada es que renuncie a su
mal comportamiento y así viva (Ezequiel
18, 23).
Los cristianos no temen a la muerte: Porque para mí la vida es
Cristo, y la muerte una ganancia. (Filipenses
1, 21).
¿Se
puede escapar de la muerte física?:
...porque
me sacaste de la muerte; no dejaste que diera un paso en falso. En
presencia de Dios seguiré caminando a la luz de los vivos (Salmo
56,
14).
Pero
a mí Dios me rescatará, y me sacará de las garras de la muerte
(Salmo
49, 16).
¿Qué
debe hacer un cristiano para salvarse de la muerte?: Así, pues, si
hay una muerte para el pecado que es para siempre, también hay un
vivir que es vivir para Dios. (Romanos
6, 10).
Si
viven según la carne, necesariamente morirán; más bien den muerte
a las obras del cuerpo mediante el espíritu, y vivirán. (Romanos
8, 13).
También
les recomiendo consultar: Heb. 16, 31, 2Cor 4, 12, Rom.
14, 8, Si 1, 13; 41, 53; 4, 28, Ap. 21, 4. Prov.
24, 11, Jer 21, 8, 1Sam 2, 6, ya sea como simple
ejercicio de cultura general, o para poder dar una esperanza en medio
de esta inyección de pesimismo en las vulnerables mentes de nuestros
adolescentes, quienes se cuentan entre los más fieles seguidores de
esta clase de sagas.
No
soy de los que recomienda no ver una película, pero tal y como dije
en mi crítica a la película Zamora, es mejor que espere a que
salga en televisión para que luego usted tenga la opción de cambiar
de canal si de verdad siente el deseo de hacerlo.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicada inicialmente en la revista católica Familia Cristiana, Digital, en diciembre de 2009

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