sábado, 18 de abril de 2020

El aprendiz de vampiro


El aprendiz de vampiro


Ya sabemos que están de moda, y no sabemos cuánto durará, en el cine, y en la televisión, los vampiros, los llamados “aristócratas del mal”, ahora sazonados con elementos rosa, como en el caso de Crepúsculo en el cine, y Diario de un Vampiro, en la tv. Así que, no es nada raro que otra producción más capte la atención de los jóvenes adolescentes.
Enfatizo “atención de los adolescentes” porque precisamente es a ellos a quienes está dirigida esta película, ya que es la época en la que solemos sentirnos “miserables” por todo lo que nos pasa, y es cuando deseamos ser cualquier otra persona, menos nosotros mismos.
El Circo de los Fenómenos, el Aprendiz de Vampiro (Cirque du Freak: The Vampire's Assistant), es una historia que plantea como dos jóvenes adolescentes, los mejores amigos del mundo, viven una vida según ellos solitaria, aburrida y sin sentido, y desean por lo tanto salir de ella y la rutina que los está matando.
He aquí un punto importante: La necesidad de un sentido y un propósito en la vida, la cual, es explotada aquí aunada a la archiconocida atracción de los jóvenes por lo esotérico, en este caso, el vampirismo.
Los vampiros siempre han sido figuras atractivas a lo largo de la historia, son lo opuesto a los ángeles, son inmortales, sexuados, corpóreos, físicamente atractivos (excepto cuando muestran su condición), adinerados, poderosos (sus poderes varían según el escritor), y representan una libertad e independencia que muchos desean obtener. ¿Acaso no hay grupos y sociedades secretas en Europa, más que todo dedicadas a los vampiros?
Lo que más fascinante resulta en la filmografía de hoy es la posibilidad de ser un “vampiro bueno”, es decir, uno que ha renunciado a matar, y por lo tanto vive su condición de inmortal e independiente “sin hacerle daño a nadie”, pero que se ve obligado a entrar en combate con uno que sí desea traspasar esos límites y poner a todos los que se ven involucrados con él en riesgo permanente.
Como se puede ver, se deja de lado el aspecto moral de ser una criatura demoníaca, porque se practica el bien, lo cual deja la puerta abierta a quienes creen que se puede caer en cosas como la brujería para “lograr buenos propósitos” o practicarse esta sin “hacerle daño a nadie”. Jesús es radical en este sentido: El que no está conmigo, está contra Mí; y el que no recoge conmigo, desparrama (Lc 11, 23).
Hay otras escenas, grotescas, a mi modo de ver, como canibalismo; las exhibiciones de los “poderes” o espectáculos de los “fenómenos”; el asesinato de un profesor por el hecho de aplicar la disciplina. Todo esto edulcolorado entre escenas donde se exhiben “nobles” sentimientos, sacrificios por el otro y frases hechas de tipo “no te hace ser humano lo que eres, sino quién eres”.
Quisiera decir que entretiene, pero en algunos momentos resulta aburrida, quisiera decir que me gustó, pero está llena de antivalores y de conflictos muy cliché, como la traición entre amigos por malos entendidos no superados, y por los cuales uno de los amigos cae en la maldad, mientras el otro sigue siendo “bueno”.
Mi recomendación, si desea ir a verla, es tomar en cuenta que debe hacerse una buena diferenciación de cuáles valores son los verdaderos, y aprender a delimitarlos, porque aquí están tan sutilmente entremezclados con antivalores que sus límites terminan siendo bastante difusos.
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
 Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la sociedad de San Pablo de Venezuela, en febrero de 2010 y citado en http://historico.cpalsj.org/invictus-etc/

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