El aprendiz de vampiro
Ya
sabemos que están de moda, y no sabemos cuánto durará, en el cine,
y en la televisión, los vampiros, los llamados “aristócratas del
mal”, ahora sazonados con elementos rosa, como en el caso de
Crepúsculo en el cine, y Diario de un Vampiro, en la tv. Así que,
no es nada raro que otra producción más capte la atención de los
jóvenes adolescentes.
Enfatizo
“atención de los adolescentes” porque precisamente es a ellos a
quienes está dirigida esta película, ya que es la época en la que
solemos sentirnos “miserables” por todo lo que nos pasa, y es
cuando deseamos ser cualquier otra persona, menos nosotros mismos.
El
Circo de los Fenómenos, el Aprendiz de Vampiro (Cirque du Freak: The Vampire's Assistant), es una
historia que plantea como dos jóvenes adolescentes, los mejores
amigos del mundo, viven una vida según ellos solitaria, aburrida y
sin sentido, y desean por lo tanto salir de ella y la rutina que los
está matando.
He
aquí un punto importante: La necesidad de un sentido y un propósito
en la vida, la cual, es explotada aquí aunada a la archiconocida
atracción de los jóvenes por lo esotérico, en este caso, el
vampirismo.
Los
vampiros siempre han sido figuras atractivas a lo largo de la
historia, son lo opuesto a los ángeles, son inmortales, sexuados,
corpóreos, físicamente atractivos (excepto cuando muestran su
condición), adinerados, poderosos (sus poderes varían según el
escritor), y representan una libertad e independencia que muchos
desean obtener. ¿Acaso no hay grupos y sociedades secretas en
Europa, más que todo dedicadas a los vampiros?
Lo
que más fascinante resulta en la filmografía de hoy es la
posibilidad de ser un “vampiro bueno”, es decir, uno que ha
renunciado a matar, y por lo tanto vive su condición de inmortal e
independiente “sin hacerle daño a nadie”, pero que se ve
obligado a entrar en combate con uno que sí desea traspasar esos
límites y poner a todos los que se ven involucrados con él en
riesgo permanente.
Como
se puede ver, se deja de lado el aspecto moral de ser una criatura
demoníaca, porque se practica el bien, lo cual deja la puerta
abierta a quienes creen que se puede caer en cosas como la brujería
para “lograr buenos propósitos” o practicarse esta sin “hacerle
daño a nadie”. Jesús es radical en este sentido: El que no
está conmigo, está contra Mí; y el que no recoge conmigo,
desparrama (Lc
11, 23).
Hay
otras escenas, grotescas, a mi modo de ver, como canibalismo; las
exhibiciones de los “poderes” o espectáculos de los “fenómenos”;
el asesinato de un profesor por el hecho de aplicar la disciplina.
Todo esto edulcolorado entre escenas donde se exhiben “nobles”
sentimientos, sacrificios por el otro y frases hechas de tipo “no
te hace ser humano lo que eres, sino quién eres”.
Quisiera
decir que entretiene, pero en algunos momentos resulta aburrida,
quisiera decir que me gustó, pero está llena de antivalores y de
conflictos muy cliché, como la traición entre amigos por malos
entendidos no superados, y por los cuales uno de los amigos cae en la
maldad, mientras el otro sigue siendo “bueno”.
Mi
recomendación, si desea ir a verla, es tomar en cuenta que debe
hacerse una buena diferenciación de cuáles valores son los
verdaderos, y aprender a delimitarlos, porque aquí están tan
sutilmente entremezclados con antivalores que sus límites terminan
siendo bastante difusos.
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista / crítico de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de
la sociedad de San Pablo de Venezuela, en febrero de 2010 y citado en http://historico.cpalsj.org/invictus-etc/

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