sábado, 18 de abril de 2020

Sherlock Holmes


Sherlock Holmes


Lo primero que debo admitir es que, a pesar de mi fascinación por la lectura, nunca ha pasado por mis manos una sola novela de Sherlock Holmes, lo cual me hace sentir incompleto en cuanto a mi apreciación, por criticar sólo la película y no poder hacer un análisis comparativo con el texto.
Así que, restringiéndome nada más a lo que vi en la película, debo decir que es una filme sumamente interesante, y en muchos aspectos: El primero de ellos, a mi parecer, es el equilibrio que hay entre el fino humor de cada uno de los personajes, el suspenso, la seriedad de la trama misma, y el manejo del misterio.
El segundo aspecto a retratar es su trama misma: un muy bien enrevesado misterio urdido alrededor de un miembro de una sociedad secreta (similar a la masónica), que elabora un plan para gobernar al mundo valiéndose del miedo, y para provocarlo acude incluso al uso de rituales satánicos y de sacrificios. Humanos.
Lógica y magia se enfrentan aquí, y en ese tenso juego los límites de ambas parecen desafiarse, cada uno para inclinar la balanza a su favor y dejarse arrastrar por el temor y no “usar las pruebas para interpretar los hechos, y no los hechos para interpretar las pruebas”. El enfrentamiento entre ambas contrafiguras protagonistas será el que diga quién es quién y por cual de ellas debe inclinarse.
La caracterización de Sherlok Holmes y de Watson escapa a las anteriores: no lucen ya como los rígidos personajes ingleses a los que estábamos acostumbrados en las clásicas películas, sino que hay mucha complicidad e informalidad entre ambos. Este aspecto está también en las contrafiguras femeninas, es decir, la novia de Watson y la fascinante joven criminal a quien Sherlock persigue y admira.
Desde el punto de vista de la oscuridad de la trama, y de la presencia de los símbolos satánicos y arcanos, que hacen ver que se recurre constantemente a fuerzas sombrías por parte de las sociedades secretas, hay también elementos de reflexión importantes sobre la necesidad de rezar por todos aquellos quienes están en el poder (1 Tim 2, 1-3), porque a mi parecer son un reflejo y hasta una velada denuncia de estas sociedades que, apartándose de Dios, pretenden ejercer el poder y eternizarse en él, y lo que es peor, recurriendo a fuerzas malignas y poderes infernales.
Sherlock Holmes es una historia ingeniosamente contada, con incorporación de interesantes efectos especiales que sazonan muy bien la trama. Se me hizo impredecible en muchos aspectos, lo cual me pareció genial, y me dejó con ganas de ver la segunda parte, para probar mi teoría respecto a una que me hice en esta, y que no quedó bien dilucidada.
¿Segunda parte? Sí, no sólo es que lo merezca, sino que lo anuncia abiertamente, y como eso no equivale a contar el final me permito decirlo, puesto que, si con esta Robert Downey Jr. logró ganarse el equivalente a cuatro arepas socialistas con mi entrada, y no arrepentirme por habérselas brindado, sepan que me dejó con ganas de ver la continuación...
Maiquel Yojáinder Machado Palmar, periodista /crítica de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de la sociedad de San Pablo de Venezuela, en febrero de 2010

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