Sherlock Holmes
Lo
primero que debo admitir es que, a pesar de mi fascinación por la
lectura, nunca ha pasado por mis manos una sola novela de Sherlock
Holmes, lo cual me hace sentir incompleto en cuanto a mi apreciación,
por criticar sólo la película y no poder hacer un análisis
comparativo con el texto.
Así
que, restringiéndome nada más a lo que vi en la película, debo
decir que es una filme sumamente interesante, y en muchos aspectos:
El primero de ellos, a mi parecer, es el equilibrio que hay entre el
fino humor de cada uno de los personajes, el suspenso, la seriedad de
la trama misma, y el manejo del misterio.
El
segundo aspecto a retratar es su trama misma: un muy bien enrevesado
misterio urdido alrededor de un miembro de una sociedad secreta
(similar a la masónica), que elabora un plan para gobernar al mundo
valiéndose del miedo, y para provocarlo acude incluso al uso de
rituales satánicos y de sacrificios. Humanos.
Lógica
y magia se enfrentan aquí, y en ese tenso juego los límites de
ambas parecen desafiarse, cada uno para inclinar la balanza a su
favor y dejarse arrastrar por el temor y no “usar las pruebas para
interpretar los hechos, y no los hechos para interpretar las
pruebas”. El enfrentamiento entre ambas contrafiguras protagonistas
será el que diga quién es quién y por cual de ellas debe
inclinarse.
La
caracterización de Sherlok Holmes y de Watson escapa a las
anteriores: no lucen ya como los rígidos personajes ingleses a los
que estábamos acostumbrados en las clásicas películas, sino que
hay mucha complicidad e informalidad entre ambos. Este aspecto está
también en las contrafiguras femeninas, es decir, la novia de Watson
y la fascinante joven criminal a quien Sherlock persigue y admira.
Desde
el punto de vista de la oscuridad de la trama, y de la presencia de
los símbolos satánicos y arcanos, que hacen ver que se recurre
constantemente a fuerzas sombrías por parte de las sociedades
secretas, hay también elementos de reflexión importantes sobre la
necesidad de rezar por todos aquellos quienes están en el poder (1
Tim
2, 1-3), porque a mi parecer son un reflejo y hasta una velada
denuncia de estas sociedades que, apartándose de Dios, pretenden
ejercer el poder y eternizarse en él, y lo que es peor, recurriendo
a fuerzas malignas y poderes infernales.
Sherlock
Holmes es una historia ingeniosamente contada, con incorporación de
interesantes efectos especiales que sazonan muy bien la trama. Se me
hizo impredecible en muchos aspectos, lo cual me pareció genial, y
me dejó con ganas de ver la segunda parte, para probar mi teoría
respecto a una que me hice en esta, y que no quedó bien dilucidada.
¿Segunda
parte? Sí, no sólo es que lo merezca, sino que lo anuncia
abiertamente, y como eso no equivale a contar el final me permito
decirlo, puesto que, si con esta Robert Downey Jr. logró ganarse el
equivalente a cuatro arepas socialistas
con mi entrada, y no arrepentirme por habérselas brindado, sepan que
me dejó con ganas de ver la continuación...
Maiquel
Yojáinder Machado Palmar, periodista /crítica de cine
Publicado inicialmente en la revista Familia Cristiana, Digital, de
la sociedad de San Pablo de Venezuela, en febrero de 2010

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