No puedo expresarlo de otra forma:
Simplemente Odio los doblajes mexicanos
Actualmente
agradezco como una bendición el hecho de que los DVDs actuales
permitan escoger el idioma en el cual vemos nuestras películas, esa
opción tiene muchas ventajas, y creo que la principal de ellas es
poder apreciar a los personajes en su actuación original, es decir,
sin que los traductores asesinen, como muchas veces lo hacen, las
interpretaciones de los personajes.
¿Ejemplos
de lo que digo? Austin Power, la parodia del agente secreto de los
setenta, el cual, a mi criterio, es una excelente comedia, en su
idioma original, pero que con el doblaje que le hicieron resultó un
auténtico crimen como película, perdió su gracia.
La
serie Amigos (Friends), no pegó en español, porque con el doblaje
perdió su gracia, la Niñera (The nanny) fue aún más cruel. Muchas
personas que conozco se quejaban de lo mismo.
Sin
embargo, en ninguna de estas, es tan grave como lo que ahora está
pasando con películas de cine, tales como la del ogro verde Shrek,
Sí Señor y otras comedias, las cuales están siendo dobladas con
expresiones de la jerga mexicana, las cuales además de ser
cacofónicas en extremo, distorsionan el idioma y lucen
descontextualizadas cuando las emplean en ambientes claramente
norteamericanos.
Así
que, ahora hay que soportar expresiones vulgares como “dame un
kiko”, “¡que padre!”, “bubis”, “chafa”, “no
manches”, “¡qué onda!, “naco” y pare usted de contar. La
misma causa de la actual catástrofe idiomática podría ser
fácilmente la misma que podría salvarlo, y eso podremos lograrlo si
nos ponemos de acuerdo en enviar a través de los correos
electrónicos de las cadenas de televisión, productoras de películas
y estudios de doblaje, nuestros reclamos y preocupaciones, tanto por
nuestro bello idioma, como por el contenido moral de lo que publican.
Actualmente
tenemos los medios para promover el cambio, es cuestión de
concienciar la situación y de dedicar pocos minutos de nuestro
tiempo para hacer algo, simplemente con el envío de un correo de
reclamo, desde la comodidad de nuestro hogar, a las páginas web de
los canales y productoras de las películas podríamos hacer la
diferencia, espero que esta propuesta no se quede en nada.
La
influencia de los medios de comunicación define y marca cada vez más
nuestra vida, pero ese crecimiento vertiginoso nos ofrece
posibilidades infinitas que antes no teníamos, y que podemos
aprovechar para hacer verdaderos cambios.
Salvemos
el idioma, reclamemos nuestro derecho a ver películas sin que nos
impongan u obliguen a escuchar jergas descontextualizadas que
distorsionan el idioma.
Lcdo. Maiquel Yojáinder
Machado Palmar
Crítico de Cine
Publicación hecha en Familia Cristiana, Digital. En abril de 2006
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