sábado, 18 de abril de 2020

odio los doblajes mexicanos


No puedo expresarlo de otra forma:

Simplemente Odio los doblajes mexicanos

Actualmente agradezco como una bendición el hecho de que los DVDs actuales permitan escoger el idioma en el cual vemos nuestras películas, esa opción tiene muchas ventajas, y creo que la principal de ellas es poder apreciar a los personajes en su actuación original, es decir, sin que los traductores asesinen, como muchas veces lo hacen, las interpretaciones de los personajes.
¿Ejemplos de lo que digo? Austin Power, la parodia del agente secreto de los setenta, el cual, a mi criterio, es una excelente comedia, en su idioma original, pero que con el doblaje que le hicieron resultó un auténtico crimen como película, perdió su gracia.
La serie Amigos (Friends), no pegó en español, porque con el doblaje perdió su gracia, la Niñera (The nanny) fue aún más cruel. Muchas personas que conozco se quejaban de lo mismo.
Sin embargo, en ninguna de estas, es tan grave como lo que ahora está pasando con películas de cine, tales como la del ogro verde Shrek, Sí Señor y otras comedias, las cuales están siendo dobladas con expresiones de la jerga mexicana, las cuales además de ser cacofónicas en extremo, distorsionan el idioma y lucen descontextualizadas cuando las emplean en ambientes claramente norteamericanos.
Así que, ahora hay que soportar expresiones vulgares como “dame un kiko”, “¡que padre!”, “bubis”, “chafa”, “no manches”, “¡qué onda!, “naco” y pare usted de contar. La misma causa de la actual catástrofe idiomática podría ser fácilmente la misma que podría salvarlo, y eso podremos lograrlo si nos ponemos de acuerdo en enviar a través de los correos electrónicos de las cadenas de televisión, productoras de películas y estudios de doblaje, nuestros reclamos y preocupaciones, tanto por nuestro bello idioma, como por el contenido moral de lo que publican.
Actualmente tenemos los medios para promover el cambio, es cuestión de concienciar la situación y de dedicar pocos minutos de nuestro tiempo para hacer algo, simplemente con el envío de un correo de reclamo, desde la comodidad de nuestro hogar, a las páginas web de los canales y productoras de las películas podríamos hacer la diferencia, espero que esta propuesta no se quede en nada.
La influencia de los medios de comunicación define y marca cada vez más nuestra vida, pero ese crecimiento vertiginoso nos ofrece posibilidades infinitas que antes no teníamos, y que podemos aprovechar para hacer verdaderos cambios.
Salvemos el idioma, reclamemos nuestro derecho a ver películas sin que nos impongan u obliguen a escuchar jergas descontextualizadas que distorsionan el idioma.
Lcdo. Maiquel Yojáinder Machado Palmar
Crítico de Cine

Publicación hecha en Familia Cristiana, Digital. En abril de 2006

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